27 de noviembre de 2007

Apariciones de vírgenes católicas

Apariciones de vírgenes católicas
¿Divinas o Satánicas?


De acuerdo a la Biblia, palabra de Dios, las apariciones de la “mujer del cielo” no es la misma María de la Biblia. Toda la evidencia apunto a aquel ángel caído que se viste de luz – (Satanás, Satán Luzbel, Lucifer, Belcebú, Príncipe de la Tinieblas, el Malo, demonio, el tentador, el de los cuernos, la bestia…; o, simplemente, el enemigo) para seguir engañando a gran parte de la humanidad.


Ninguna aparición de tal mujer – vírgenes católicas apostólicas y romanas – es de Dios, porqué todas las apariciones desde Guadalupe, Lourdes, Fatima y otras contradicen lo que ya está escrito en la misma Biblia Católica, tales apariciones no son nada más que una creación de aquel Angel Caído, quien engaño a Adán y Eva y hoy quiere seguir engañando a sus hijos haciéndose pasar no como una serpiente esta vez, sino como una mujer enviada del cielo y usurpando la persona de la verdadera María de la Biblia.


De acuerdo con las 4 apariciones más famosas como Fatima, Lourdes, Guadalupe y Medugorje, han existido más de 120 apariciones que aún el mismo Vaticano y las autoridades Romanas – Iglesia Católica – no tienen nada que ver con ellas. La misma Biblia no enseña que Dios enviará a María en los últimos días, solamente enviaría a un representante a éste mundo en su nombre. El único autorizado en hablarle al hombre y revelarles las verdades de Dios es el Espíritu Santo y no, ninguna aparición, porque escrito está, de que el hombre debe de vivir por la palabra de Dios.


Jorge Ovando en su libro Las Formas del ocultismo, sostiene que Dios dijo del pueblo de Israel: “Hijo de4 hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro” (Ezequiel 14.3-5).


Ahora la iglesia Católica, Apostólica y Romana convirtió a María – no la madre de Dios – en un ídolo que penetró en la conciencia del pueblo y ocupó el lugar que debiera ocupar la Divinidad.
Esto se refiere Pablo cuando dice que “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador” ( Romanos 1.25).


Ahora María, quien está en el cielo desfrutando de la gloria eterna junto a su padre y su hijo Jesucristo. Pero seguramente estará llorando por ver todo lo que se hace en su nombre. Que la llamen Madre de Dios, Reina del Cielo, o Madre de la Iglesia y de toda la humanidad, Reina de la Paz, María auxiliadora, Cooperadora de la redención, Excelsa Hija de Sión.



Para el pastor evangélico Meter Warner la Iglesia Católica se ha establecido, ha absorbido algo de los cultos y prácticas idolátricas de los pueblos que ella pretendía evangelizar. Desde los egipcios adoptó la adoración a Isis, la diosa madre del dios Hoarus y la reina de los cielos – dioses paganos y regencia a la adoración a Satanás -. Este culto es como el que hoy se le tributa a la Virgen María.


Así mismo, cree, y sin creencia también, que la adoración de María proviene de Diana de los efisios, la diosa de la luna, por la expresión “a quien venera toda Asis, y el mundo entero” (Hechos 19.27).


De acuerdo a la Sagrada Escritura, la que fuera virgen, y concibió a Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo, fue una solo. Sin embargo, hoy son infinidad de vírgenes que sirven como ídolos para desviar la fe del pueblo ignorante de la verdad de las Escrituras Bíblicas.


Las hay de diferentes nombres, tamaños y colores, como también de formas. Por nombrar algunas de las más famosas, mencionemos la de Iratí, la de Fátima, la de Luján, la de Caacupé, la de Guadalupe, la del Carmen, la del Cobre, la de Warszawa, la Del Valle, la de Czestochova, la de Aparecida, la de Zebrzydozka, la del Rosario, entre otras, que aparecen en todas partes como para alentar la fe del pueblo que las venera.


De esta manera, el diablo se viste como ángel de luz para distraer y confundir a las multitudes. Pero el apóstol Pablo advierte que nadie nos debe engañar. Y dice con énfasis: “Mirad que nadie nos engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2.8).


Para rebatir todas las ideas falsas de los ídolos a la virgen María que la exalta y la adoran, Dios dice de sí mismo: “Aún antes de que hubiera día, yo era” (Isaías 43.13).


“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y soy el último, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44.6). Y Pablo asegura que Jesús: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean demonios, sean principiados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1.15-16). Y Jesús dice de sí mismo: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último” (Apocalipsis 1.11).


Cuando la Biblia asegura que solo hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre, y no María (Timoteo 2.5).


“No hay otro hombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos, más que el de Jesús (véase Hechos 4.12).Uno de los pecados que más rechaza nuestro Dios, es la idolatría.


La razón es que éste pecado en particular trae maldiciones sobre individuos, ciudades y naciones de una forma tan grande que aún su efecto cae sobre las generaciones venideras.


La Biblia es clara en que la idolatría es el pecado que Dios más aborrece. No es casual que los primeros dos mandamientos dados a Moisés hablen acerca de esto y sus consecuencias sobre el pueblo.“Entonces les dije: cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. Más ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto: y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, no os contaminéis con sus ídolos”. Ez. 20.7-8;18.


Recuerda “no tendrás dioses ajenos delante de mí. Ni te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que este arriba en el cielo; ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás porque yo soy Jehová tu Dios…” Éx. 20.3-5.


Debido a que Él es un Dios que no quiere que ninguno perezca (2P. 3:9), la hipótesis es que su aborrecimiento de la Reina del Cielo se debe a que ella es el principado demoníaco bajo Satanás, más responsable de mantener a los incrédulos en la oscuridad espiritual. Bien podría ser que actualmente hay más personas en el infierno debido a la influencia de la Reina del Cielo, que por cualquier otra influencia espiritual”.